Alfonso Aguilar, Pensamiento grande

SALUD. Aun cuando no se contagian más que otras personas, las mujeres embarazadas que resultan afectadas con el virus de la influenza A H1N1 pueden desarrollar complicaciones más severas, como neumonía y otros problemas respiratorios graves, incluyendo aquellas que tienen un adecuado estado de salud, que pueden llevarlas a una mayor necesidad de ser hospitalizadas y a aumentar la mortalidad materna, partos prematuros o abortos. Esta observación deriva del comportamiento que han tenido la influenza pandémica y la estacional. En las pandemias de influenza previas (1918; 1957) la mortalidad de la enfermedad entre el grupo de embarazadas fue más alta comparado con el de las mujeres no embarazadas. En una serie de mil 350 mujeres gestantes durante la pandemia de 1918 cerca de 50% desarrollaron neumonía y cerca de la mitad de ellas murieron, reportándose una letalidad próxima a 27%, con la más alta mortalidad durante el tercer trimestre de la gestación.

En Estados Unidos, en la pandemia de 1957, 50% de las muertes por la llamada influenza asiática en mujeres en edad reproductiva ocurrieron entre las que estaban embarazadas. Un estudio documental encontró que durante la temporada de influenza estacional, que probablemente incluía casos que aún no eran detectados como influenza A H1N1, mujeres en el tercer trimestre del embarazo eran tan propensas a la hospitalización por problemas cardiacos y pulmonares como mujeres con problemas crónicos que no estaban embarazadas.

OS recuerdo que las infecciones por virus no sólo complican el embarazo, sino también conllevan el riesgo de pasar al bebé lo que suele afectarlo severamente. En este rubro, un problema que va en aumento es el de la transmisión del VIH-sida de madre a hijo, dado que más de un tercio de los países de América Latina y el Caribe siguen ofreciendo tan sólo una cobertura de menos de 50% para la prevención de este problema de salud pública que generó que en 2005 se infectaran seis mil niños y niñas al nacer; cifra que resultó más preocupante al darse este conflicto sanitario en los sectores de mayor vulnerabilidad, como los juveniles, que no toman (por desconocimiento o por pobreza) las medidas pertinentes para no contraer el VIH y luego, durante los embarazos, transmitirlo a los hijos.

OS comento que falta mucho por resolver en cuestiones de salud pública tanto a corto como a largo plazo. A este respecto, José Narro Robles, rector de la UNAM, en el acto en que puso en marcha la creación del Complejo Médico Biometrópolis que reunirá a los mejores Hospitales y Centros de Investigación relacionados con la salud de la Ciudad de México dijo: “México necesita retomar el camino del pensamiento grande, requerimos proyectos que en el propio diseño tengan la altura de miras que requerimos para salir de lo chiquito, de lo cotidiano, de lo que si acaso sirve para anticipar el día de mañana. No condenemos a la nación a la medianía”. Así es, por desfortuna, en México no se trabaja, ni se proyecta para el futuro, con dificultades lo hacemos sólo para el presente, en ello también está inmerso el sector salud.

TRES APOSTILLAS. Las disparidades en nuestro México en el renglón de la atención médica son múltiples y abismales, no obstante que en otras naciones con su avanzada tecnología hacen diagnósticos precisos que permiten detectar tempranamente patologías orgánicas, prescindiendo, con ello, de hacer tratamientos intervencionistas. Aun cuando aquí, en algunos centros hospitalarios –públicos y privados– se cuenta con parte de esa tecnología, muchos conciudadanos todavía no tienen acceso a ella… Sobre el tópico de esos avances tecnológicos, en Chicago, en un encuentro de la Sociedad Radiológica de Estados Unidos, se dijo que ya tienen un equipo de computación que ayuda a determinar la rigidez de un tumor mamario, lo que permitiría a muchas mujeres evitar la biopsia innecesaria. Esta técnica, llamada elastografía, ha permitido identificar correctamente 98% de los cánceres en mujeres que se habían realizado un ultrasonido para evaluar abultamientos sospechosos en los senos… Asegura Daniel Karam, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que en este Instituto diariamente se invierten 50 millones de pesos en la atención médica de diabéticos, dinero con el cual se podría construir un hospital general de 144 camas cada doce días o, en un mes, edificar y equipar ocho unidades de medicina familiar con diez consultorios. De ser realidad, de no ser exageradas estas cotidianas cifras gastadas, la pregunta que surge es ¿por qué no se hacen mayores esfuerzos para contribuir a que la cifra de diabéticos en México se abata con efectividad? SALUD Y SALUDOS.

Fuente: http://www.exonline.com.mx/diario/columna/799425

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